sábado, 24 de mayo de 2008

Superando los rigores de la crisis

Después del prolongado período de crecimiento técnico industrial que experimentó la sociedad surcoreana en los últimos cuarenta años, Corea del Sur padeció súbitamente los rigores de la crisis económica-financiera que, en diciembre de 1997, estremeció a los llamados “tigres asiáticos”, provocando severos desequilibrios de tipo económico y social en el plano nacional, con efectos negativos en el entorno mundial.

La propagación regional de la crisis en modo alguno puede dar pie para afirmar categóricamente causas similares a todas las naciones del bloque asiático, por el contrario cada país en particular sucumbió a problemas distintos, los cuales obedecían, en el fondo, a las características y especificidades del funcionamiento de sus economías, así como a la ejecución de sus políticas en el manejo de las mismas, y, en síntesis, a sus vulnerabilidades que variaron de un país a otro.

Se afirma que la crisis financiera de Corea el es punto de inflexión de la apertura que experimento ese país. El gobierno de Corea y las instituciones internacionales delinearon las medidas necesarias para sus efectos y corregir las deficiencias derivadas de arcaicos modelos de gerencia utilizados en el sistema financiero y en la estructura empresarial. Ello permitió determinar el monto de los recursos necesarios para la aplicación de los programas concebidos a tal efecto, pese a la opinión de algunos expertos, quienes identificaron ciertos obstáculos, que impidieron actuar con prontitud ante la magnitud de los problemas.

Como se recordará, la República de Corea fue uno de los países, en comparación con el resto de los afectados, a los que la comunidad internacional destinó mayores fondos, mediante financiamiento extraordinario, con el propósito de contrarrestar las consecuencias de la peor convulsión que ha sufrido la economía surcoreana hasta el presente. El irresponsable anuncio del agotamiento de sus reservas internacionales generó alarma en el entorno internacional. De tal manera, éste país recibió en calidad de préstamo una cantidad de cincuenta y ocho mil millones de dólares de los Estados Unidos (US$58,000 millones), otorgados por el Fondo Monetario Internacional (US$ 21,000 millones), el Banco Mundial (US$ 11,000 millones), Banco Asiático de Desarrollo (US$ 4,000 millones) y otros países US$ 22,000 millones. El estimado monto concedido evidencia la importancia de la economía de éste país y los alcances de la crisis.

La crisis puso de manifiesto los problemas estructurales subyacentes de los que adolecía la economía surcoreana, engendrados en el pasado por la utilización de procedimientos inadecuados en su conducción, conjuntamente aplicados por el gobierno y el sector privado. Para subsanar los problemas detectados, la administración del Presidente Kim Dae-Jung emprendió amplias y profundas reformas basadas en los criterios básicos del funcionamiento del libre mercado, dirigidas fundamentalmente a redimensionar los sectores financiero, empresarial –corporaciones y a las pequeñas y mediana empresas- sector laboral y al sector público. Adicionalmente, se adoptaron medidas para aumentar la flexibilidad laboral y extender hacia toda la población la seguridad social.

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