En cuanto a la composición del comercio de sus mercancías, dominado por productos manufacturados industriales, tiende a modificarse debido a los efectos consiguientes de la crisis. Los más importantes interlocutores en esta área continúan siendo Estados Unidos, Unión Europea y Japón y China. A pesar de la leve disminución comercial experimentada frente a los países de Asia y el Pacífico, las transacciones surcoreanas todavía representan un tercio de las mismas.
A propósito de las políticas comerciales y aspectos conexos, el Gobierno de la República de Corea alteró el sistema legal e institucional en este campo con arreglo a los compromisos asumidos en el contexto de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), y conforme a los diversos acuerdos bilaterales suscritos en materia comercial. Así pues, las autoridades del país han ampliado y fortalecido los instrumentos legales multilaterales en varias áreas, tales como automóviles, tecnología de información, servicios financieros y telecomunicaciones básicas, estimulando de esta manera un mercado más abierto y seguro para sus contrapartes.
En razón de lo anterior, los organismos intergubernamentales competentes son del criterio de apoyar las iniciativas dirigidas a afianzar el sistema multilateral de comercio, pese de mantenerse aún ciertos esquemas proteccionistas amparados en la aplicación de instrumentos de tipos arancelarios y no arancelarios para una gama de bienes y servicios extranjeros. El Gobierno considera que los acuerdos comerciales regionales y bilaterales de libre comercio constituyen una respuesta complementaria al sistema multilateral global de comercio.
La República de Corea prosigue con sus esfuerzos dirigidos a respaldar sus vínculos económicos y comerciales en el marco de los espacios que comprenden: el Foro Asia-Europa (ASEM), La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), el Foro de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico (APEC) y el Diálogo informal entre Corea, China y Japón para la conformación de un esquema de cooperación trilateral.
La expansión de las relaciones comerciales surcoreanas demuestra el abandono de sus tradicionales reservas en torno a los convenios bilaterales de esta naturaleza. La firma de del Tratado de Libre Comercio entre Corea del Sur y Chile, permite un mayor acceso en materia comercial e inversión; fue el primero de este país con un país latinoamericano, iniciativas similares que busca emprender Corea del Sur frente a Estados Unidos, Singapur, Japón, México, Nueva Zelanda y otros revelan los cambios de tal actitud.
Ahora bien, cual ha sido el mayor impacto de la firma de este tratado, entre otros, cabe mencionar que ha habido un cambio sustancial en el principal instrumento de la política comercial de Corea del Sur, el Sistema Arancelario y no arancelario que obviamente representa a una importante fuente de ingreso fiscal (aproximadamente el 6.5%). Los tipos arancelarios se han ajustado según las obligaciones vinculantes contraídas en el marco de OMC.
Las medidas de protección no arancelaria se han limitado principalmente a los productos del sector agrícola. La asistencia gubernamental a la agricultura y la ganadería, calificadas líneas sensible desde el punto de vista político y de seguridad nacional que implica la autosuficiencia alimenticia en caso de conflicto, sigue siendo considerable y de amplio alcance.
Pese a los esfuerzos tendientes a modificar la reglamentación y las instituciones que obstaculizan su comercio, persisten una serie de medidas con alto ingrediente proteccionista, tales como: la administración de restricciones cuantitativas; el establecimiento de contingentes arancelario; la concesión de derechos exclusivos de importación; la fijación de márgenes comerciales; el mantenimiento de los precios; el suministro de insumos a precios inferiores a los del mercado; la concesión de préstamos en condiciones favorables; y la prestación de servicios a la comercialización. Nueva Zelanda y Estados Unidos apelaron a la OMC para dirimir sus diferencias con Corea del Sur en cuanto al comercio de la carne.
Las autoridades surcoreanas, en su generalidad, son partidarias de apoyar los esfuerzos encaminados a la concertación de acuerdos comerciales regionales y bilaterales por considerarlos una herramienta útil, la cual permite indefectiblemente el acceso a los mercados internacionales de los productos surcoreanos. No obstante la progresiva apertura registrada a partir de 2003, la economía de Corea del Sur dispone todavía de mecanismos destinados a lograr objetivos específicos en su actividad comercial consistente con la idea de preservar desproporcionados grados de protección en las fronteras para un reducido número de productos agropecuarios sensibles mediante la aplicación de las medidas descritas anteriormente.
Negociaciones Comerciales Globales
Las negociaciones multilaterales revisten para Corea del Sur un tema de capital importancia. El Gobierno ha expresado que el proceso de liberalización brindaría prosperidad en el comercio global, reconociendo simultáneamente que la agenda de esas negociaciones debe abarcar los servicios y no sólo restringirse al tema de los accesos a los mercados. Por lo tanto sus conclusiones deben visualizarse de manera integrada.
Las autoridades surcoreanas respaldan la idea de adoptar normas convenidas en los ámbitos de la competencia, el comercio y la inversión, y el papel del comercio electrónico. Igualmente, consideran necesario actualizar el régimen antidoping de la OMC para evitar abusos de los países desarrollados. Del mismo modo, apoyan todos los esfuerzos para la celebración de una nueva ronda de negociaciones, puesto que la conclusión de la misma beneficiaria los siguientes sectores de la economía, a saber: acero, fibras sintéticas, semiconductores, parque automotor, telecomunicaciones, comercio electrónico, y servicios de seguro.
Corea del Sur en la actualidad se apoya en el mercado de China, fue uno de los países que apoyó en 1997 la incorporación de ese país a la OMC. Ello ha conllevado a un incremento de las importaciones procedentes de China y manera análoga implica un aumento de las exportaciones surcoreana hacia éste último de productos electrónicos, computadoras, microchip, productos químicos y servicios financieros. Algunos expertos están indicando que se ha desatado una competencia feroz entre los productos de ambos países en el mercado mundial, beneficiando naturalmente a los procedentes de China por su bajo costo.
A propósito de las políticas comerciales y aspectos conexos, el Gobierno de la República de Corea alteró el sistema legal e institucional en este campo con arreglo a los compromisos asumidos en el contexto de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), y conforme a los diversos acuerdos bilaterales suscritos en materia comercial. Así pues, las autoridades del país han ampliado y fortalecido los instrumentos legales multilaterales en varias áreas, tales como automóviles, tecnología de información, servicios financieros y telecomunicaciones básicas, estimulando de esta manera un mercado más abierto y seguro para sus contrapartes.
En razón de lo anterior, los organismos intergubernamentales competentes son del criterio de apoyar las iniciativas dirigidas a afianzar el sistema multilateral de comercio, pese de mantenerse aún ciertos esquemas proteccionistas amparados en la aplicación de instrumentos de tipos arancelarios y no arancelarios para una gama de bienes y servicios extranjeros. El Gobierno considera que los acuerdos comerciales regionales y bilaterales de libre comercio constituyen una respuesta complementaria al sistema multilateral global de comercio.
La República de Corea prosigue con sus esfuerzos dirigidos a respaldar sus vínculos económicos y comerciales en el marco de los espacios que comprenden: el Foro Asia-Europa (ASEM), La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), el Foro de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico (APEC) y el Diálogo informal entre Corea, China y Japón para la conformación de un esquema de cooperación trilateral.
La expansión de las relaciones comerciales surcoreanas demuestra el abandono de sus tradicionales reservas en torno a los convenios bilaterales de esta naturaleza. La firma de del Tratado de Libre Comercio entre Corea del Sur y Chile, permite un mayor acceso en materia comercial e inversión; fue el primero de este país con un país latinoamericano, iniciativas similares que busca emprender Corea del Sur frente a Estados Unidos, Singapur, Japón, México, Nueva Zelanda y otros revelan los cambios de tal actitud.
Ahora bien, cual ha sido el mayor impacto de la firma de este tratado, entre otros, cabe mencionar que ha habido un cambio sustancial en el principal instrumento de la política comercial de Corea del Sur, el Sistema Arancelario y no arancelario que obviamente representa a una importante fuente de ingreso fiscal (aproximadamente el 6.5%). Los tipos arancelarios se han ajustado según las obligaciones vinculantes contraídas en el marco de OMC.
Las medidas de protección no arancelaria se han limitado principalmente a los productos del sector agrícola. La asistencia gubernamental a la agricultura y la ganadería, calificadas líneas sensible desde el punto de vista político y de seguridad nacional que implica la autosuficiencia alimenticia en caso de conflicto, sigue siendo considerable y de amplio alcance.
Pese a los esfuerzos tendientes a modificar la reglamentación y las instituciones que obstaculizan su comercio, persisten una serie de medidas con alto ingrediente proteccionista, tales como: la administración de restricciones cuantitativas; el establecimiento de contingentes arancelario; la concesión de derechos exclusivos de importación; la fijación de márgenes comerciales; el mantenimiento de los precios; el suministro de insumos a precios inferiores a los del mercado; la concesión de préstamos en condiciones favorables; y la prestación de servicios a la comercialización. Nueva Zelanda y Estados Unidos apelaron a la OMC para dirimir sus diferencias con Corea del Sur en cuanto al comercio de la carne.
Las autoridades surcoreanas, en su generalidad, son partidarias de apoyar los esfuerzos encaminados a la concertación de acuerdos comerciales regionales y bilaterales por considerarlos una herramienta útil, la cual permite indefectiblemente el acceso a los mercados internacionales de los productos surcoreanos. No obstante la progresiva apertura registrada a partir de 2003, la economía de Corea del Sur dispone todavía de mecanismos destinados a lograr objetivos específicos en su actividad comercial consistente con la idea de preservar desproporcionados grados de protección en las fronteras para un reducido número de productos agropecuarios sensibles mediante la aplicación de las medidas descritas anteriormente.
Negociaciones Comerciales Globales
Las negociaciones multilaterales revisten para Corea del Sur un tema de capital importancia. El Gobierno ha expresado que el proceso de liberalización brindaría prosperidad en el comercio global, reconociendo simultáneamente que la agenda de esas negociaciones debe abarcar los servicios y no sólo restringirse al tema de los accesos a los mercados. Por lo tanto sus conclusiones deben visualizarse de manera integrada.
Las autoridades surcoreanas respaldan la idea de adoptar normas convenidas en los ámbitos de la competencia, el comercio y la inversión, y el papel del comercio electrónico. Igualmente, consideran necesario actualizar el régimen antidoping de la OMC para evitar abusos de los países desarrollados. Del mismo modo, apoyan todos los esfuerzos para la celebración de una nueva ronda de negociaciones, puesto que la conclusión de la misma beneficiaria los siguientes sectores de la economía, a saber: acero, fibras sintéticas, semiconductores, parque automotor, telecomunicaciones, comercio electrónico, y servicios de seguro.
Corea del Sur en la actualidad se apoya en el mercado de China, fue uno de los países que apoyó en 1997 la incorporación de ese país a la OMC. Ello ha conllevado a un incremento de las importaciones procedentes de China y manera análoga implica un aumento de las exportaciones surcoreana hacia éste último de productos electrónicos, computadoras, microchip, productos químicos y servicios financieros. Algunos expertos están indicando que se ha desatado una competencia feroz entre los productos de ambos países en el mercado mundial, beneficiando naturalmente a los procedentes de China por su bajo costo.
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