jueves, 14 de diciembre de 2006

Los ultimos movimientos tras la resolución 1718 de la ONU


En círculos empresariales, diplomáticos y consultores extranjeros residentes en Corea del Sur se comentaba la posibilidad de una posible reacción desesperada por parte de Corea del Norte como respuesta a la resolución 1718 del consejo de seguridad de naciones unidas, en la que se condena el ensayo nuclear realizado por la República Popular de Corea el 9 de octubre pasado, rechazando también en forma flagrante las resoluciones pertinentes, en particular a la resolución 1695 (2005), donde se advierte que estos ensayos provocaría una condena universal de la comunidad internacional y constituiría una clara amenaza a la paz y la seguridad internacional.

La reciente resolución 1718, del Consejo de Seguridad de la ONU apela a los países miembros a autorizar detenciones y registros de barcos norcoreanos siempre que sea "necesario", para impedir importaciones o exportaciones vinculadas a posibles armas de destrucción masiva. Al mismo tiempo, se refiere al capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas, que permite el uso inclusive de la fuerza, aunque a la hora de aplicar las sanciones habla de "acciones no militares". El resultado es algo contradictorio: la posibilidad de abordar barcos norcoreanos sin utilización de la fuerza militar, cuando es evidente que los norcoreanos se van a resistir a lo que consideran una "declaración de guerra”.

Tras la decisión tomada por las Naciones Unidas, la temperatura en la península coreana aumenta súbitamente, las sanciones a Corea del Norte por su desafiante prueba nuclear del día 9 de octubre es una obligación a cumplirlas. La resolución vista desde fuera aparece como prudente y acertada, que realmente lo es, pero lo que se observa desde aquí es completamente diferente, porque aumenta enormemente el riesgo de incidentes navales o aéreos en el Mar del Este por la posición adoptada por el gobierno de Pyongyang.

Las preocupaciones que se debaten, en los diferentes círculos, es como aplicar las medidas punitivas de inspección de los barcos de cargas que circule hacia o desde la República Popular Democrática de Corea según sea necesario. La cuestión planteada es que sin el uso de fuerza militar la inspección será prácticamente imposible. La interrogante es ¿cómo determinar si los barcos norcoreanos permitirán tranquilamente su revisión? -Con su uso, el conflicto, por desigual que sea, esta garantizado. Es que si fueron capaces de hacer una prueba nuclear sin tomar en cuenta los llamados de China todo indica que también están dispuestos a enfrentar cualquier requisición en alta mar.


Inmediatamente se emitió la resolución 1718, Corea del Sur, a través del Subsecretario de Asuntos Exteriores, Lee, Kyu-hyung hizo un llamado Corea del Norte para que se abstenga de cualquier acción contraria a la resolución que adoptó la ONU en la que impone sanciones contra Pyongyang por su reciente prueba nuclear, asimismo, demandó a Corea del Norte a reconocer la posición clara y firme de la comunidad internacional para que cancele su programa de armas nucleares e implemente la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y a no llevar a cabo ninguna acción que no este de acuerdo con dicha resolución.


De su parte Pyongyang rechazó la resolución y calificó las sanciones como una declaración de guerra. Inclusive Corea del Norte fue mas lejos y dijo que la participación de Corea del Sur en aplicar las sanciones sería considerada una grave provocación que llevaría a una "crisis de guerra" en la Península de Corea, según lo dicho por un portavoz norcoreano del Comité para la Reunificación Pacífica, a través de un comunicado difundido por la agencia central de noticias de norcorea, donde advierte a Corea del Sur que no se sume a las sanciones lideradas por Washington contra Pyongyang y dijo que tomaría medidas en caso de que Seúl siga ese curso.



En el frente de la diplomacia y la seguridad de Corea del Sur este nuevo escenario ha generado un estado de conmoción mayor. Las amenazas del gobierno de Kim Jon il ha generado preocupación en la población civil, principalmente en aquellos sectores que entienden que no se puede repetir la historia de los años 50 de una confrontación armada entre ambos países. Según la agencia de noticias de Seúl, Yonhap, el gobierno de Pyongyag emitió una advertencia similar en septiembre, antes de que realizara una prueba nuclear a comienzos de este mes, provocando que el Consejo de Seguridad de la ONU impusiera sanciones económicas y de armas contra Pyongyang.


Sin embargo lo que repercute en Seúl es que hay funcionarios dentro del gobierno que están dispuestos a endurecer las medidas contra norcorea. Parece que los sectores del gobierno que piden un cambio más pro-activo de la administración del presidente Roh están a la ofensiva y promueven que defina su participación en la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva, (PSI), es un programa diseñado por los Estados Unidos para inspeccionar militarmente en aguas internacionales barcos sospechosos de transportar armas de destrucción masiva, o cualquier material que se vincule con ellas. Hasta ahora, Corea del Sur se ha opuesto a la participación como miembro de pleno derecho en la PSI, al considerar que tal paso puede aumentar la tensión con Corea del Norte.

Para muchos entendidos y expertos sobre el tema señalan que el gobierno del presidente Roh se enfrenta a unos de los mayores retos de su administración faltando apenas 16 meses para terminar su gestión, es ahora la primera vez tiene una verdadera amenaza que no solo se convierte en un peligro para el país sino para toda la región, la prueba nuclear norcoreana el pasado día 9 y el lanzamiento en el mes de julio de siete misiles balísticas, de prueba, por el Ejercito de ese país han motivado un toque de alarma por parte de Seúl.

El ambiente parece complicarse en la casa azul cuando en los medios de prensa se dieron a conocer las renuncias de los principales actores del más alto nivel que trabajan en la seguridad del estado y en los asuntos exteriores, dando cuenta que el ministro de Ministro de Defensa, Yoon Kwang Woong, presentó su dimisión a su cargo luego de su retorno de su visita en los Estados Unidos, también lo hicieron el titular de Reunificación, Lee Jong Suk, y el director Nacional de Inteligencia, Kim Seung-gyu. Aunque se esperaba la renuncia como ministro de Relaciones Exteriores de Ban Ki Moon, este presentó su dimisión para asumir el cargo de próximo secretario general de la ONU.

Por su parte, la oficina del gobierno de Seúl, a través del portavoz de la Casa Presidencial, informo que el presidente Roh Moo Hyun aceptó todas las renuncias de los ministros, y se prepara una amplia reorganización en las áreas nacionales de seguridad y en los asuntos exteriores de Corea. El Presidente Roh ha manifestado que se debe buscar un criterio adecuado para imponer las medidas de coerción contra el gobierno de Pyongyang, según la resolución 1718 de la ONU, que evita una escalada de confrontación directa con norcorea.

Estas renuncias se dan después de las crecientes críticas por la política de relaciones de acercamiento con Corea del Norte del Presidente Roh, según afirman algunos analistas estas acciones del gobierno de Seúl ha servido de poco para controlar las ambiciones de armas nucleares y reducir la tensión en la península dividida. Los críticos dicen que el gobierno de Seúl entrega demasiado a Pyongyang, a cambio de nada, y señalan que se debe aumentar la presión sobre Corea del Norte para que realice reformas en su sistema de gobierno.

La administración del presidente Roh se enfrenta a múltiples desafíos –por un lado la posición dura –si asume una posición de fuerza se teme que pueda afectar a los sectores empresariales enviando una señal de confrontación, se teme pueda afectar el mercado financiero nacional. Al mismo algunos expertos consideran que se debe enviar una señal de autoridad y firmeza para enfrentar las amenazas externas. Amplios sectores no ocultan su preocupación sobre el particular, sobretodo en un momento en que la popularidad del presidente se encuentra en los niveles más bajos en la aprobación ciudadana con un 9.8 por ciento entre personas mayores de 19 años que respondieron “no muy bueno” o muy malo en un sondeo telefónico sobre el gobierno del presidente Roh.

El otro reto será el manejo con la comunidad internacional. En la reciente visita de la Secretaria de Estados Condoleeza Rice en Seúl, la intención era conseguir de Corea del Sur que se sume a la llamada Iniciativa de Proliferación de Seguridad, es un programa para inspeccionar militarmente en aguas internacionales de barcos bajo la sospecha de transportar armas de destrucción masiva, o cualquier material que se vínculos con ellas. Para muchos entendidos y expertos sobre el tema señalan que seria muy arriesgado para Corea del Sur unirse a esa iniciativa.

La gira de Condoleeza Rice por la región, con paradas en Tokio, Seúl y Pekín, ha concretado planes militares conjuntos con el nuevo primer ministro japonés, Shinzo Abe, pero en Seúl y Pekín utilizo argumentos menos fuertes, sanciones sí, pero no orientadas a una escalada de fuerza militar, sino a la negociación. Rice, que inició su gira para mostrar la posición de los Estados Unidos en el nordeste de Asia, se ha encontrado con que los surcoreanos ni siquiera han accedido a cancelar sus programas económicos conjuntos con el norte a través del monte Kungang.

La situación parece complicarse, porque China, aliada estratégica de Corea del Norte, ha ido mucha más allá de su política tradicional, y confirma, con la aprobación de este texto, donde se reafirma la voluntad de Beijing de aplicar medidas punitivas a Corea del Norte de una forma sin precedentes. Con esta prueba nuclear, parece que los chinos se quedan sin argumento en defensa de Corea del Norte en el Consejo de Seguridad, sienten que sus largos esfuerzos en el proceso de las conversaciones a seis bandas, promovidas por China desde hace años fueron dejados de lado, y parece estar preocupados con Pyongyang. China, por asunto de seguridad estrategica, mantiene conversaciones directas con el gobierno de Pyongyang, ha enfatizado en multiples ocasiones que la mejor manera de resolver la situacion en la peninsula coreana es a traves del dialogo y a traves de propuestas sustantivas para la estabilidad de la region.

Actualmente en las provincias fronterizas con Corea del Norte de Jiling, en los bancos comerciales de Macao las autoridades han suspendido las transacciones monetarias con Pyongyang sin ninguna información a ese país. China incluso asistió a la primera inspección de barcos norcoreanos.

Llamó mucho la atención la información en la prensa nacional de la visita realizada por el ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, Ban Ki Moon, próximo secretario de ONU, en Pekin, la nota de prensa da cuenta de la reunión que sostuvo con el presidente chino, Hu Jintao, en el interés de tratar asuntos comunes entre China y Corea del Sur y para analizar el tema del desarrollo de armas nucleares de Norcorea, tambien se hablo de la reforma a la organización de las Naciones Unidas. También sostuvo reunión con el consejero de Estado enviado a Corea del Norte, Tang Jiaxuan y con el ministro de Relaciones Exteriores de China, Li Zhaoxing

La reunión con los líderes chinos en Pekín se trabaja sobre cómo implementar las sanciones de la ONU impuestas después de la prueba y cómo llevar a Pyongyang de regreso a las negociaciones para poner fin a su programa nuclear. China y Corea del Sur son los dos países más cercanos, haciendo frontera con Corea del Norte.

Otro elemento que se agrega de este radical cambio en el escenario en la zona es Japón. Las muevas autoridades japonesas, consideradas de ultra conservadoras, con el primer ministro Shinzo Abe, parece que están dispuestos a endurecer sus planes hacia Corea del Norte. En una comunicación a la prensa internacional, el gobierno de Tokio señala que están estudiando establecer sanciones suplementarias a las emitidas por la ONU. Según la ley japonesa prohíbe inspecciones de la armada a barcos norcoreanos, pero el ministro de exteriores, Taro Aso, ha dicho que una ley que contempla la cooperación con el ejército de los Estados Unidos, en situaciones de emergencia en áreas cercanas a Japón podría ser la solución.

Para Japón este nuevo escenario, según analistas políticos, pueda dar las razones para desarrollar sus propios programas de armas nucleares, provocando una carrera armamentista en la región. Japón ha sido uno de los primeros países en aprobar varias medidas de sanciones contra Corea del Norte, una tras la prueba de misiles norcoreanos en julio de este año, limitando el comercio, y la otra a principio de este mes, prohibiendo la entrada de barcos norcoreanos en puertos japoneses, la importación de productos de ese país y la entrada de ciudadanos norcoreanos, esto en cierta forma quita la presión a las autoridades japonesas de tener en sus puertos a los barcos norcoreanos.

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